Es la encargada de actuar como mediadora y consejera entre la persona que la busca para el trabajo y la otra a la que desea (sexualmente). Esta consigue entablar conversaciones con las mujeres de una manera empática, y desde su lugar como mujer. Por hacer este trabajo, la Trotaconventos cobra para mantener el secreto de las relaciones amorosas que no querían hacerse públicas.